Transfigurados. Parar para vivir. Reflexión por Policarpo Díaz, nuestro párroco. Así nos sueña Dios: transfigurados, brillantes, eternos... Para esto nos ha creado: para que conociendo y siguiendo las huellas y escuchando al Hijo Amado, nosotros también,...
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Transfigurados. Parar para vivir. Reflexión por Policarpo Díaz, nuestro párroco. Así nos sueña Dios: transfigurados, brillantes, eternos... Para esto nos ha creado: para que conociendo y siguiendo las huellas y escuchando al Hijo Amado, nosotros también, como Él, pasando por la cruz, siempre misterio de dolor y sufrimiento, y venciéndola, lleguemos a la gloria. El camino es empinado y cuesta subirlo. Pero es preciso subirlo. Desde allí se divisa la gloria y dan ganas de quedarse. Pero hay que volver a bajar. La visión de la gloria no era más que un pequeño anticipo, para que cuando volvamos abajo, caminemos con la esperanza renovada y firme. Y en el camino y para el camino, necesitamos usar e intensificar los medios: la oración para la intimidad y la amistad con el Señor. La liturgia, para celebrar y actualizar los misterios que nos alumbran y sostienen la Fe. Los encuentros ordinarios de la vida pastoral: catequesis, grupos, Biblia, comunidades, para sentir el aliento y el crecimiento
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