“En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.”
Rodolfo WALSH
En la esquina de Mitre y...
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“En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.”
Rodolfo WALSH
En la esquina de Mitre y Sarmiento, Avellaneda late con su rutina indiferente. El transeúnte cruza sin mirar, apenas advierte una confitería moderna, sin presentir que allí, hace sesenta años, la pólvora desgarró la noche y dejó una cicatriz en la historia obrera. Fue un 13 de mayo de 1966: las balas abrieron un tajo en la memoria colectiva, y tres hombres quedaron tendidos como sombras sobre el asfalto. Rosendo García, dirigente metalúrgico, cayó junto a Juan Zalazar y Domingo Blajaquis, curtidor y combatiente, aquel que Walsh nombró “un auténtico héroe de su clase”.
Mientras tanto, el presidente Illia se encontraba en el Sur, inaugurando obras que nunca se harían, ceremonias simbólicas que parecían más un ritual vacío que un acto de gobierno. En Buenos Aires, ases
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