Cuenta la leyenda de una princesa azteca “Xóchitl”, un día 26 que pasaba entre los magueyes notó que había agujeros en el maguey, entonces vio que del agujero salía un jugo blanco y decidió probarlo. Emocionada por el sabor fue por PULQUES una olla de barro...
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Cuenta la leyenda de una princesa azteca “Xóchitl”, un día 26 que pasaba entre los magueyes notó que había agujeros en el maguey, entonces vio que del agujero salía un jugo blanco y decidió probarlo. Emocionada por el sabor fue por PULQUES una olla de barro para que Papantzin, su papá, probara el jugo. Papantzin quedó encantado con el sabor.Pasaron días donde Papantzin notó que el jugo cambió su color, su textura y su aroma, al probarlo nuevamente se percató de que el sabor era diferente, le pareció más rico, y después de beberlo se sintió un poco más alegre. Es así que decide ofrecer de este néctar a su rey. Esta antigua leyenda quedó plasmada en la pintura de curados José María Obregón titulada “El descubrimiento del pulque” (1869). “El agua para los bueyes y el pulque para los reyes”
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