Érase una vez una semilla pequeñita en un jardín bonito. La semilla quería crecer rápido y convertirse en una flor grande, pero no sabía por qué tardaba tanto. Un día, la semilla le preguntó al sol: '¿Por qué tardo tanto en crecer?' El sol sonrió y dijo:...
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Érase una vez una semilla pequeñita en un jardín bonito. La semilla quería crecer rápido y convertirse en una flor grande, pero no sabía por qué tardaba tanto. Un día, la semilla le preguntó al sol: '¿Por qué tardo tanto en crecer?' El sol sonrió y dijo: 'Todo necesita tiempo, semillita. Debes tener paciencia' La semilla no entendía qué era la paciencia, así que fue a preguntarle a un árbol viejo y sabio. El árbol le contó una historia. "Hace tiempo, cuando yo era pequeñito como tú, también quería crecer rápido. Pero aprendí que la paciencia es como el agua que cae suave. No puedes hacer crecer una planta rápido, igual que no puedes hacer que pase rápido el tiempo". La semilla decidió esperar. Día tras día, la semilla tomaba el sol, la lluvia y los nutrientes de la tierra, confiando en que algún día crecería Desde ese día la semilla aprendió el valor de la paciencia. Y fue hablando a todos sobre la paciencia. Recordó que cada uno tiene su propio tiempo para crecer y florecer. Juntos, d
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