LOS TRES AMIGOS Y LOS TRES CONSEJOS Hubo una época en nuestra frontera, peor que la de ahora, en que los años fueron malísimos. No llovía nada de nada sobre nuestras cerrerías. Los cerros se hallaban completamente pelados. Los animalitos, como los chivos,...
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LOS TRES AMIGOS Y LOS TRES CONSEJOS Hubo una época en nuestra frontera, peor que la de ahora, en que los años fueron malísimos. No llovía nada de nada sobre nuestras cerrerías. Los cerros se hallaban completamente pelados. Los animalitos, como los chivos, vacas, gallinas, perros y burros eran puro esqueleto. Lo único que reinaba era un sol fuerte que todo lo quemaba. Los algarrobos, gualtacos. ceibos y los overales no eran más que seres cenizos que se retorcían clamando al ciclo por un poco de agua. En Jaguay Alto, un pequeño caserío refundido allí por los cerros, vivían tres campesinos y crianderos de ganado cabrío que eran bien unidos. Se llamaban Domingo. Hortensio y Arnaldo. Acostumbraban a reunirse por las tardes, a jugar casino y a darse esperanzas sobre la pronta llegada de los aguaceros. Así pasaban el tiempo, hasta que un día, Domingo les propuso: Bueno, muchachos. ¿Qué es lo que estamos esperando aquí? Sólo la muerte nomas; hasta el jaguay se está secando. Vámonos mejor a b
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