Teseo, Minotauro y Ariadna Dos veces Atenas había entregado el terrible tributo y la fecha se acercaba nuevamente. Hacía veintisiete años que el monstruo de Creta se alimentaba con carne de jóvenes atenienses. El pueblo comenzaba a murmurar contra el rey....
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Teseo, Minotauro y Ariadna Dos veces Atenas había entregado el terrible tributo y la fecha se acercaba nuevamente. Hacía veintisiete años que el monstruo de Creta se alimentaba con carne de jóvenes atenienses. El pueblo comenzaba a murmurar contra el rey. Los hombres hubieran preferido morir luchando antes que entregar a sus hijos. ¿Y por qué el rey no destinaba su propio hijo al Minotauro? —Iré a Creta —dijo entonces Teseo—. Y mataré al Minotauro. Egeo trató por todos los medios posibles de disuadir a su único hijo. Pero Teseo sentía que esa era su obligación y su misión, y no se dejó convencer. Como siempre, el barco que llevaba la triste carga de catorce jóvenes para alimento del horror partió con velas negras. Pero el padre de Teseo hizo cargar velas blancas, porque si su hijo lograba el triunfo, quería saberlo cuanto antes, sin esperar a que el barco tocara puerto. En Creta, los jóvenes fueron recibidos con banquetes y festejos. Las víctimas del sacrificio debían ser honradas y er
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