Planificar la alimentación semanal y evitar la improvisación pues suele terminar en comida rápida y alimentos que promueven hábitos alimentarios insanos.
Mantener un horario regular en el desayuno, la comida y la cena.
Asegurar las frutas y hortalizas en...
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Planificar la alimentación semanal y evitar la improvisación pues suele terminar en comida rápida y alimentos que promueven hábitos alimentarios insanos.
Mantener un horario regular en el desayuno, la comida y la cena.
Asegurar las frutas y hortalizas en al menos comida y cena. Las frutas son meriendas ideales para todos.
Si los hijos comen en el comedor, planificar la cena en función de la comida. Por ejemplo, si ha comido carne podría cenar huevos o pescado con guarnición preferentemente a base de hortalizas crudas o cocinadas.
Hacer que los niños participen en la compra y la planificación del menú́ semanal.
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