Mi madre y mi padre tenían un acuerdo. Cada año, cada uno de ellos podía pasar un fin de semana de escapada con sus amigos, mientras que el otro se quedaba cuidando de la casa y de los niños. Se había vuelto una tradición en su círculo de amistades y se lo...
More
Mi madre y mi padre tenían un acuerdo. Cada año, cada uno de ellos podía pasar un fin de semana de escapada con sus amigos, mientras que el otro se quedaba cuidando de la casa y de los niños. Se había vuelto una tradición en su círculo de amistades y se lo tomaban bastante en serio. Muchas veces se alojaban en hoteles, otras alquilaban casas en la playa. Una vez, papá alquiló un baro para él y sus colegas. Mamá solía organizar sus reuniones en primavera, mientras que papá se reservaba el verano para él. Aquel año, cuando yo cumplí dieciséis, mi padre cumplió cuarenta, y había planeado un viaje muy especial con sus amigos. Siempre estaba entusiasmado cuando planeaba aquellos viajes, pero aquel año parecía aún más contento, quizás porque ya tenía 40 años. Parecía incluso un poco nervioso. Había alquilado una cabaña en un lago cerca de donde vivíamos, rodeado de un frondoso bosque, y llevaba semanas deseando que llegase el día de irse. -¿Puedo ir? -pregunté por sorpresa mientras desayunáb
Less