El traficante de Camellos de Babilonia El traficante de camellos de Babilonia Cuando se está más hambriento, la mente de uno trabaja más claramente; también uno se vuelve más sensitivo a los olores de la comida. Tarkad, el hijo de Azure, ciertamente pensó...
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El traficante de Camellos de Babilonia El traficante de camellos de Babilonia Cuando se está más hambriento, la mente de uno trabaja más claramente; también uno se vuelve más sensitivo a los olores de la comida. Tarkad, el hijo de Azure, ciertamente pensó así. Por dos días completos no había probado alimento, excepto dos pequeños higos hurtados de arriba del muro de un jardín. No pudo arrebatar otro ante la enojada mujer que se le precipitó y lo persiguió calle abajo. Sus estridentes gritos estaban aún resonando en sus oídos cuando caminaba por el mercado; esto lo ayudó a reprimir sus inquietos dedos de arrebatar las tentadoras frutas de las canastas de las mujeres del mercado. ¿Nunca se había dado cuenta de cuánta comida era traída a los mercados de Babilonia y qué bien olía? Dejando el mercado, cruzó a la posada y paseó de un lado a otro enfrente de la fonda. Tal vez aquí pudiera encontrar algún conocido a quien pudiera pedirle prestado un penique que le ganaría una sonrisa del nada
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