EL POEMA DE LAS BIENAVENTURANZAS SIEMPRE ESTAMOS renovándonos, y pobre de nosotros si no fuese así, porque sería una señal de que estamos paralizados, estancados. Bien es verdad que no todos los días avanzamos algo, porque frente a la gran ilusión que...
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EL POEMA DE LAS BIENAVENTURANZAS SIEMPRE ESTAMOS renovándonos, y pobre de nosotros si no fuese así, porque sería una señal de que estamos paralizados, estancados. Bien es verdad que no todos los días avanzamos algo, porque frente a la gran ilusión que podemos sentir un día inclinándonos hacia Dios, hay otros muchos, que materializados con las cosas de la Tierra, nos olvidamos de nuestra fiel propuesta con el Creador y nos entregamos a momentos de delirio y de placer, que nos rebajan espiritualmente. Cuando son impuestas las virtudes no tienen la fuerza para resistir a la presión de los instintos inferiores. Solo la conciencia espiritual emancipada por su propio auto evangelización está en condiciones de vencer en la tremenda batalla moral entre el hombre-espíritu y el hombre-animal. En cualquier circunstancia de la vida la “prohibición” estimula el deseo y tienta al espíritu a cometer su infracción, pues el hombre prefiere lo que le da placer o ventajas inmediatas y se desinteresa por
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