Nadya y Pilar “Un día, mi tío le dijo a mi padre que dejara el ferrocarril porque tenía alergia a la ferritina.” Cuando se vinieron a Calatayud su hijo tenía 2 años y los fines de semana volvían a Madrid a casa de su suegra. A los cinco años le ofrecieron...
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Nadya y Pilar “Un día, mi tío le dijo a mi padre que dejara el ferrocarril porque tenía alergia a la ferritina.” Cuando se vinieron a Calatayud su hijo tenía 2 años y los fines de semana volvían a Madrid a casa de su suegra. A los cinco años le ofrecieron volver a Madrid, pero estaban tan a gusto en Calatayud que ya no quiso salir de aquí. Su marido era profesor de Educación Física en el instituto y ella ama de casa. Hasta que entró en la residencia, se dedicaba a las labores de la casa, la coral, el centro de día y la Asociación de Mujeres. Pasó su juventud feliz y la recuerda con mucho cariño. El pertenecer a la Coral le ha permitido viajar a Rusia, Italia y Jerusalén. Cuando vino a la residencia tenía 86 años. Se cayó y se rompió la pelvis. Su marido estaba ingresado en el Hospital hacía dos meses por dos bultos en la cabeza y cuando se cayó, fue sola hasta el hospital.
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