Los viajes de Simbad, el marino. He llegado a saber, oh rey afortunado, que en tiempos del califa Harún Al-Rachid vivía en la ciudad de Bagdad un hombre llamado Simbad el Faquín. Era pobre y para ganarse la vida transportaba pesados bultos sobre su cabeza...
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Los viajes de Simbad, el marino. He llegado a saber, oh rey afortunado, que en tiempos del califa Harún Al-Rachid vivía en la ciudad de Bagdad un hombre llamado Simbad el Faquín. Era pobre y para ganarse la vida transportaba pesados bultos sobre su cabeza de un punto a otro de la ciudad. Un día de calor excesivo pasó por delante de la puerta de una casa que debía pertenecer a algún mercader rico; soplaba allí una brisa gratísima y cerca de la puerta se veía un banco para sentarse. Al verlo,
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