RELATO DE UN BELLO RECUERDO Por: Javier Ayala Partida. En 1975, hace 39 años, cuando vivía en la Ciudad de México, tuve la dicha de conocer una pequeña ciudad que tenía muchas casas viejas, las calles anchas y derechitas, pocas de esas calles tenían...
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RELATO DE UN BELLO RECUERDO Por: Javier Ayala Partida. En 1975, hace 39 años, cuando vivía en la Ciudad de México, tuve la dicha de conocer una pequeña ciudad que tenía muchas casas viejas, las calles anchas y derechitas, pocas de esas calles tenían pavimento y eran de notable pasividad. Se veían circular muchas carretas de tracción animal, en ellas, transportaban leche bronca, en otras, pacas de alfalfa o leña. Pocos automóviles circulaban en aquellas calles, sobresalían los “peseritos”, aquellos pequeños vehículos del transporte urbano, en donde los pasajeros pagaban el importe de su pasaje al bajar. Fue motivo de admiración, cuando íbamos en un automóvil al mercado, al supermercado, al cine o a visitar a los amigos, porque podíamos dejar los vidrios del carro abajo y sin seguros las puertas, incluso, la llave del automóvil puesta en el switch. Algo más sorprendente, era que después de las ocho de la noche, al transitar por aquellas calles, la gente dormía en catres, en la banqueta o
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