Elogio de la Pampa Solo un inmenso mar pudo detener su geografía inconmensurable. Un límite de barrancas profundas, de duras rocas golpeadas por oleajes sin tregua. Altas peñas mangruyando siglos de soledad azul y furias blancas. Todo esto fue necesario...
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Elogio de la Pampa Solo un inmenso mar pudo detener su geografía inconmensurable. Un límite de barrancas profundas, de duras rocas golpeadas por oleajes sin tregua. Altas peñas mangruyando siglos de soledad azul y furias blancas. Todo esto fue necesario para fijar la frontera de esa llanura infinita que los criollos llamamos con el nombre más indiano, más hermoso: PAMPA. La pampa es como una guitarra verde que nunca calla su voz. Casi dos siglos acunaron sus danzas ejemplares, el dolor y la gracia cabían en las coplas mientras la cruz del sur marca el rumbo a los viajeros sin brújula. Y el corazón del gaucho galopa siempre adelante del caballo en la esperanza o detrás del caballo en el adiós. Cambian las formas, se desgastan, se renuevan y el alma de la pampa serena y pensativa mantiene su jagüel sensible para no perder el verdadero color de su espíritu. Sufre etapas de confusión, de desesperanza. Corren a veces aires de extranjería insubstancial, pero llegan las furias del viento pamp
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