La Rana que fue a buscar la Lluvia. Cansada de que llevara meses sin llover, la rana Ritita agarro su maleta a rayas, esa que le había regalado una primavera y que no había utilizado jamás, y se marchó en busca de la lluvia. El resto de las ranas la...
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La Rana que fue a buscar la Lluvia. Cansada de que llevara meses sin llover, la rana Ritita agarro su maleta a rayas, esa que le había regalado una primavera y que no había utilizado jamás, y se marchó en busca de la lluvia. El resto de las ranas la observaron extrañada mientras se alejaba de la charca. -¿Cómo vas a encontrar la lluvia? Eso no se encuentra, aparece y listo. -Se va a otra charca, como el resto de los animales. Encontrará otras ranas, otras amigas y nos olvidará. -¡Qué desagradecida! Pero la ranita Ritita no tenía pensado mudarse a otra charca. A ella le gustaba mucho la suya, al menos le gustaba mucho antes de la sequía, cuando todo florecía a su alrededor, cuando el agua se colaba en los recovecos más escondidos y te regalaba siempre imágenes maravillosas: una flor flotando sobre la chara, una libélula haciendo música con sus alas, un caracol tratando de trepar a una piedra, las arañas de agua moviéndose con la sincronización de unas bailarinas acuáticas. Aquel lugar e
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