Cenizas, yugo y grito libertario Día vaporoso, este, Siendo las diez de la mañana, ya se insinuaba como caldero hirviente. No más había pasado la luciérnaga henchida de Luna. Lunita. Cuando vi relampaguear en contravía de ella. Un solo silencio de voces....
More
Cenizas, yugo y grito libertario Día vaporoso, este, Siendo las diez de la mañana, ya se insinuaba como caldero hirviente. No más había pasado la luciérnaga henchida de Luna. Lunita. Cuando vi relampaguear en contravía de ella. Un solo silencio de voces. Pero, una andanada de nubes apretadas. Un circulo color rojo, se hizo expansivo, hacia el mediodía. Y, se vino la lluvia tempestuosa. En un ulular de viento malvado, por lo fuerte, intrigante. Apenas salía de esa somnolencia, después del sueño enjuto de la noche. Y, digo esto, porque vi sombras. Como gemelas del carbón brotado en las minas inclementes, como nichos asfixiantes para nuestra gente. Que en ellas se ganaba el pan benévolo; por lo mitigante del hambre acosador, siniestro. Los veía uno a uno. En languidez insumisa. Veía a sus mujeres. Ahí en bocamina azarosa. Ellas, recibían la riqueza del carbón, en canastas. Y las llevaban al tasador. Hombrote crudo. Sin ningún empalago societario, lúdico. Y eran decenas de ellas. Vestidas
Less