En este número rendimos un pequeño homenaje a la escritora Shirley Jackson, el horror doméstico en la literatura. La escisión entre el cumplimiento de las reglas y su quiebre desenfadado, que en sus personajes se ubicaba a menudo en el terreno de la...
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En este número rendimos un pequeño homenaje a la escritora Shirley Jackson, el horror doméstico en la literatura. La escisión entre el cumplimiento de las reglas y su quiebre desenfadado, que en sus personajes se ubicaba a menudo en el terreno de la fantasía y el horror más delirante, en Jackson se cristalizó en el péndulo permanente de su vida: la obligación inculcada de ser una buena chica, hija primero, luego madre y esposa, y la imposibilidad de ser feliz en ese corsé doméstico y provinciano. Sus dobles literarios también absorbían esta constante división, propagada en monstruos, fantasmas y casas embrujadas, heredera de la hipocresía y la opresión de una época para la que una mujer como Jackson era inaceptable.
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