No siempre somos conscientes de la profunda carga ideológica que tienen nuestros actos, ni de lo mucho que se esconde detrás de lecturas, escritos y películas que, en primera instancia, gozan de una aséptica inocencia. Por ello es conveniente contextualizar...
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No siempre somos conscientes de la profunda carga ideológica que tienen nuestros actos, ni de lo mucho que se esconde detrás de lecturas, escritos y películas que, en primera instancia, gozan de una aséptica inocencia. Por ello es conveniente contextualizar fidedignamente las cosas para comprenderlas en profundidad. Sólo la Historia nos permitirá ver al desnudo los procesos que interactúan para que se dé un determinado fenómeno social, en una época también determinada. Únicamente la perspectiva histórica desenmascara las intenciones no percibidas a simple vista, convirtiendo ciertos acontecimientos, procesos y personajes, en objetos dignos de ser etiquetados como “interesantes”. Y para los historiadores este calificativo es más que suficiente como para que le dediquemos nuestro tiempo, al menos por un rato.
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