Los montes del norte argentino están poblados de monstruos. Regiones aisladas, apenas transitadas por algún que otro puestero. Esos que transcurren sus días en la más absoluta soledad la mayor parte del tiempo, conviviendo con la naturaleza indómita,...
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Los montes del norte argentino están poblados de monstruos. Regiones aisladas, apenas transitadas por algún que otro puestero. Esos que transcurren sus días en la más absoluta soledad la mayor parte del tiempo, conviviendo con la naturaleza indómita, difícil de recorrer y mucho menos de conocer cabalmente. En esos contextos casi vírgenes, bolsones prístinos en más de un sentido, sobreviven entendiendo y relacionándose con el entorno de un modo muy diferente a nosotros, los bichos de ciudad.
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