El primer fin de semana de vacaciones salí con Vero y su familia a pasar unos días a la CDMX y a Cuautla. Nunca había hecho tal cosa en la vida, ni siquiera con mis amigos más cercanos. Para mí fue muy especial e importan, también muy aterrador. Conocería...
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El primer fin de semana de vacaciones salí con Vero y su familia a pasar unos días a la CDMX y a Cuautla. Nunca había hecho tal cosa en la vida, ni siquiera con mis amigos más cercanos. Para mí fue muy especial e importan, también muy aterrador. Conocería al tío más severo en la familia de Vero. Su hermano todo el camino hacia la Ciudad de México fue contándome como debía comportarme, que debía decir y que no. Pensaba que no podía ser tan exageradamente malo. Extrañé mucho a mi familia en esos días, no estoy acostumbrado a ese tipo de viajes sin ellos; es extraño. Conocí a una amiga de la tía de Vero, solo la había visto una vez antes y no pude cruzar palabras. Resulto ser una persona muy agradable y amable, bastante carismática y buena onda. El día en que llegamos fuimos a comer pozole a un lugar muy solicitado cerca del ángel de la independencia, estaba delicioso aunque un poco caro. Al día siguiente fuimos (después de desayunar barbacoa) a un parque en donde hacías figuras con pieza
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