“CANUTO EL TUCÁN” María Elena Walsh Canuto el Tucán vivía en un lujoso hotel de turismo con piscinas, cancha de tenis, robots heladeros y helicópteros que rugían todo el santo día. ¡Y a él que le importaba todo eso! Lo habían metido en un jaulón de cristal,...
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“CANUTO EL TUCÁN” María Elena Walsh Canuto el Tucán vivía en un lujoso hotel de turismo con piscinas, cancha de tenis, robots heladeros y helicópteros que rugían todo el santo día. ¡Y a él que le importaba todo eso! Lo habían metido en un jaulón de cristal, para que los turistas lo fotografiaran. Canuto extrañaba su nido en la selva, y su única alegría fue ver pasar una vez a Gaby, la campeona de tenis, que le tiró un besito. Una tarde dormitaba en su árbol artificial cuando de pronto… ¡zimmmmm, crac! La puerta de cristal se abrió como por arte de magia. Pero no fue magia sino una fruta redonda tan hábilmente lanzada que rompió la cerradura. Canuto era muy goloso y antes de escapar alzó la fruta en el pico. Es imposible volar con el pico abierto, de modo que bajó a la orilla del río Lapizul a esperar el colectivo. Mientras esperaba observó la fruta: era amarillo-verdosa, pelusienta y dura. “Está reverde – pensó Canuto- pero sin duda es mágica porque me abrió la puerta.” El colectivo er
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