Un día, una niña rubia de baja estatura llamada “María” daba un agradable paseo por el bosque. Descubrió una preciosa nuez de oro, a un lado del camino. Justo cuando se disponía a guardarla en su bolsillo, alguien dijo a su espalda: - “Siento comunicarte...
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Un día, una niña rubia de baja estatura llamada “María” daba un agradable paseo por el bosque. Descubrió una preciosa nuez de oro, a un lado del camino. Justo cuando se disponía a guardarla en su bolsillo, alguien dijo a su espalda: - “Siento comunicarte que esa nuez que tienes en tu mano es mía” Al escuchar eso estas palabras, María se dio la vuelta para conocer al que decía ser el dueño de la nuez. Cuando lo hizo, se topó con un personaje basta extraño, de un tamaño bastante más pequeño que el suyo, que iba vestido con unos llamativos ropajes de color rojo y un gorro de forma puntiaguda. - “Siento haberte asustado pequeña humana. Soy el duende de la flora y en cuanto me devuelvas lo que me pertenece, dejaré de molestarte”. Exclamó el duende. - “Si es tuya, seguro que sabrás cuantos son los pliegues de su corteza. Solo te la devolveré si aciertas el número exacto. Si fallas, aunque sea por uno solo, me la quedaré para mí y la usaré para comprarles ropa a los niños pobres del pueblo”.
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