Penélope y las doce criadas, de Margaret Atwood Un día tras otro, yo subía a lo alto del palacio y oteaba el horizonte, pero no había ni rastro de Odiseo. A veces veía barcos, pero nunca el que anhelaba ver. Llegaban otros barcos que traían rumores. Odiseo...
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Penélope y las doce criadas, de Margaret Atwood Un día tras otro, yo subía a lo alto del palacio y oteaba el horizonte, pero no había ni rastro de Odiseo. A veces veía barcos, pero nunca el que anhelaba ver. Llegaban otros barcos que traían rumores. Odiseo y sus hombres se habían emborrachado en el primer puerto de escala y los hombres se habían amotinado, decían algunos; no, explicaban otros: habían comido una planta mágica que les había hecho perder la memoria, y Odiseo los había salvado haciéndoles atar y transportar a las naves. Odiseo había luchado contra un cíclope, afirmaban unos; no, solo se había peleado con un tabernero tuerto, desmentían otros, y el motivo de la discusión había sido una cuenta que no se había pagado. (Propuesta didáctica de Soledad Muñoz (2016), “Jugando a ser críticos: elaboración de una edición crítica en hipertexto de Penélope y las doce criadas, de Margaret Atwood”, en MENDOZA, A. (Coord.). Propuestas y experiencias sobre estructuras hipertextuales li
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