ucedió una tarde calurosa de verano. Cerca del lago Esmeralda, una joven y su hermana pequeña se sentaron a la sombra de dos árboles grandes. S - Aquí estaremos bien – dijo Ana, la mayor. - Sí, y la vista es muy bonita – admitió Alicia. La niña, con...
More
ucedió una tarde calurosa de verano. Cerca del lago Esmeralda, una joven y su hermana pequeña se sentaron a la sombra de dos árboles grandes. S - Aquí estaremos bien – dijo Ana, la mayor. - Sí, y la vista es muy bonita – admitió Alicia. La niña, con expresión soñadora, contemplaba el revoloteo de los pájaros; Ana, en cambio, tenía ganas de hacer cosas, y sacó el texto de Historia, verdadera pesadilla de su hermanita. - Hoy nos toca repasar las lecciones cinco y seis. - ¡Qué fastidio! – se quejó Alicia. Poco le importaban a Alicia las hazañas de los etruscos, de modo que se dejó mecer por el run – run de su hermana, la caricia del viento y el chapoteo de las aguas del lago; se quedó profundamente dormida. Distinguió Alicia la figura de un conejo blanco que corría. Sus brazos portaban un paraguas y un reloj despertador. - ¡Llego tarde, llego tarde! – repetía el conejo. Fascinada por su aspecto, Alicia le siguió, inventando a Dinah, su gato, a hacer lo mismo. ¿Adónde iría el conejo? Segur
Less