Una pepita de café Desde que nació, Juancho ha viajado en todo tipo de vehículos. El primero fue un morral donde lo coloco la vieja Juana, la pantera que ayudo a traerlo al mundo en la mitad en un cafetal. Su mama. Virginia, se rio al ver al bebecito en el...
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Una pepita de café Desde que nació, Juancho ha viajado en todo tipo de vehículos. El primero fue un morral donde lo coloco la vieja Juana, la pantera que ayudo a traerlo al mundo en la mitad en un cafetal. Su mama. Virginia, se rio al ver al bebecito en el morral y le dijo con cariño: Usted se llamara juan José y va a hacer un andariego como su papa. Desde ese día en niño no se llamó juan José porque todos les decían Juancho, y su mama se encargó de hablarle tanto de su papa que Juancho, sin haberlo visto nunca, creía conocerlo y hasta se acostumbró a pedirle favores mentalmente como invocando a una especie de ángel de la guarda que lo protegía de todas sus aventuras. 9 meses antes del nacimiento, en una de esas fiestas que organizan los recolectores después de la cosecha de café, Virginia había conocido al papa de Juancho, un costeño simpatiquísimo, que viajaba por todo el país trabajando en la recolección de todo tipo de cosechas y que encantaba a las mujeres contándoles historias fa
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