NICEA 325: EL DÍA EN QUE LA VERDAD NO SE VOTÓ En el año 325 d.C., el cristianismo no se enfrentaba a una persecución externa, sino a un veneno interno mucho más peligroso: la confusión teológica. El presbítero Arrio, con una lógica aparentemente razonable,...
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NICEA 325: EL DÍA EN QUE LA VERDAD NO SE VOTÓ En el año 325 d.C., el cristianismo no se enfrentaba a una persecución externa, sino a un veneno interno mucho más peligroso: la confusión teológica. El presbítero Arrio, con una lógica aparentemente razonable, enseñaba que Jesús era una criatura excelsa, pero no Dios. De haber triunfado su tesis, el cristianismo se habría convertido en una filosofía moral más y la Cruz en un gesto heroico, pero vacío de poder redentor. La reunión de los "Confesores" El Concilio de Nicea no fue una convención de burócratas. Los más de 300 obispos que llegaron a Asia Menor portaban en sus cuerpos las marcas físicas de la persecución de Diocleciano: ojos perdidos, miembros mutilados, cicatrices de hierro candente. Eran hombres que habían defendido el Evangelio con su sangre y no estaban allí para transigir con el poder de Constantino, sino para proclamar lo que habían recibido de los apóstoles. La batalla por una "Iota" La disputa se centró en un término técn
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