ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com UNA FAMILIA NORMAL FRENTE A UN SÓRDIDO CULEBRÓN: LA ÉTICA PRIVADA TAMBIÉN GOBIERNA LO PÚBLICO La corrupción es una hidra de infinitas cabezas. Uno puede...
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ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com UNA FAMILIA NORMAL FRENTE A UN SÓRDIDO CULEBRÓN: LA ÉTICA PRIVADA TAMBIÉN GOBIERNA LO PÚBLICO La corrupción es una hidra de infinitas cabezas. Uno puede creer en la fiereza de un Tigre inagotable, en la fuerza de una manada vigorosa y entusiasta y en la voluntad de un gobierno decidido a recuperar el país, pero sabe que nada de eso será suficiente si el resto del Estado no acompaña. La corrupción no vive únicamente en los grandes escándalos. Se alimenta de funcionarios cómplices, órganos de control complacientes, contratos amañados, silencios comprados y una burocracia que aprendió a considerar el presupuesto público como patrimonio de los políticos. La lucha contra esa hidra exige algo más que buenos discursos. Requiere jueces, fiscales, contralores, procuradores, periodistas y ciudadanos dispuestos a no mirar hacia otro lado. Y exige, sobre todo, que quien gobierna entienda que el
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