DEJAR DE PASAR DE PUNTILLAS: POR QUÉ LA VIDA SE ESCONDE EN LO QUE NOS "MOLESTA" Pasar de puntillas por el salón a medianoche para no despertar a nadie es un gesto de consideración. Pero pasar de puntillas por la propia existencia es una tragedia silenciosa:...
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DEJAR DE PASAR DE PUNTILLAS: POR QUÉ LA VIDA SE ESCONDE EN LO QUE NOS "MOLESTA" Pasar de puntillas por el salón a medianoche para no despertar a nadie es un gesto de consideración. Pero pasar de puntillas por la propia existencia es una tragedia silenciosa: si no haces ruido al vivir, el que nunca termina de despertar eres tú. Nos han vendido que la vida es una carrera de obstáculos hacia una meta difusa, un bucle de hiper-productividad donde hay que comer avena, ir al gimnasio, viajar a las Maldivas para la foto y practicar un mindfulness de escaparate. Pero la vida, la de verdad, no suele estar en los grandes hitos, sino en las interrupciones. Solemos entender qué es vivir en los momentos más insospechados: ante la pérdida de un ser querido, al ver brotar una planta o al reconocer un perfume antiguo. Recientemente, lo entendí mirando a mis perros, Google y Henry. A veces me resulta molesto que ladren o reclamen mi atención mientras intento cumplir con mi trabajo, pero entonces caí en
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