LA SOLEDAD ELEGIDA: CUANDO DEJAR DE ESTAR CON TODOS ES EMPEZAR A ESTAR CON UNO MISMO Las personas emocionalmente sanas no suelen tener muchos amigos. No porque sean frías, ni porque no sepan amar —saben amar—, sino porque ya no se traicionan para...
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LA SOLEDAD ELEGIDA: CUANDO DEJAR DE ESTAR CON TODOS ES EMPEZAR A ESTAR CON UNO MISMO Las personas emocionalmente sanas no suelen tener muchos amigos. No porque sean frías, ni porque no sepan amar —saben amar—, sino porque ya no se traicionan para pertenecer. Y eso, que parece una diferencia menor, lo cambia todo. Hay una verdad incómoda que pocos están dispuestos a reconocer: no toda compañía acompaña, no todo vínculo nutre, no toda presencia te hace bien. Se puede estar rodeado de gente y, aún así, sentir el alma completamente sola. Porque estar con todos no es lo mismo que estar con uno mismo. La persona emocionalmente sana ha aprendido, a base de experiencia y a veces de dolor, que el costo de pertenecer no puede ser la propia identidad. Ya no se sienta en cualquier mesa solo para no sentirse sola. Ya no sostiene conversaciones que le apagan el espíritu. Ya no mantiene vínculos donde tiene que ponerse una máscara, bajar su energía o hacerse pequeña para encajar. Y no lo hace por ego
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