EL PARAÍSO PROMETIDO: EL DOBLE RASERO CON QUE SE JUZGA AL SOCIALISMO Hay ideologías que son juzgadas por lo que hacen y otras que parecen disfrutar del privilegio de ser evaluadas por lo que prometen. Esa diferencia, aparentemente sutil, ha sido una de las...
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EL PARAÍSO PROMETIDO: EL DOBLE RASERO CON QUE SE JUZGA AL SOCIALISMO Hay ideologías que son juzgadas por lo que hacen y otras que parecen disfrutar del privilegio de ser evaluadas por lo que prometen. Esa diferencia, aparentemente sutil, ha sido una de las grandes trampas del debate político contemporáneo. De una forma u otra, al socialismo se le ha juzgado casi siempre por sus ideas y por sus aspiraciones pretendidamente santas, no por sus resultados probadamente espantosos. A sus defensores se les permite refugiarse en la nobleza de sus intenciones: igualdad, justicia, solidaridad, dignidad para los humildes y construcción de un mundo mejor. Cuando la realidad contradice esas promesas, la respuesta suele ser que el problema no estaba en la doctrina, sino en quienes la aplicaron. Así, el socialismo conserva una especie de inmunidad moral. Si produce pobreza, se dice que fue por culpa del bloqueo, de los enemigos externos o de una aplicación imperfecta. Si destruye las instituciones, s
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