LA ENVIDIA COMO MOTOR POLÍTICO: POR QUÉ LA IZQUIERDA MOVILIZA LA EMOCIÓN QUE NADIE QUIERE CONFESAR Mientras el odio se declara abiertamente, la envidia se oculta en el sótano del alma. Nadie admite sentirla, pero la izquierda la ha convertido en el...
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LA ENVIDIA COMO MOTOR POLÍTICO: POR QUÉ LA IZQUIERDA MOVILIZA LA EMOCIÓN QUE NADIE QUIERE CONFESAR Mientras el odio se declara abiertamente, la envidia se oculta en el sótano del alma. Nadie admite sentirla, pero la izquierda la ha convertido en el combustible silencioso de su proyecto político. Una reflexión sobre la emoción más negada del ser humano y su poder para transformar sociedades enteras sin que nadie llame a las cosas por su nombre. Hay emociones que tienen mala prensa, pero buena convivencia social. El odio, por ejemplo. Uno puede decir "en ese momento sentí odio" y el interlocutor asiente, comprende, quizás incluso se solidariza. El odio es una emoción que, aunque negativa, se reconoce. Se confiesa. Se integra al relato de lo que somos como humanos. Pero hay una emoción que no. Una que habita en las sombras del alma, que nadie confiesa, que ningún terapeuta escucha como primera causa de consulta, que no aparece en las conversaciones de sobremesa ni en los testimonios since
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