CUANDO LA PERSONA INDICADA DICE ADIÓS: EL LÍMITE DEL AMOR PROPIO A menudo nos aferramos a la idea romántica de que "lo que es para ti, volverá". Sin embargo, existe una realidad mucho más cruda y, a la vez, liberadora: la persona indicada no siempre se...
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CUANDO LA PERSONA INDICADA DICE ADIÓS: EL LÍMITE DEL AMOR PROPIO A menudo nos aferramos a la idea romántica de que "lo que es para ti, volverá". Sin embargo, existe una realidad mucho más cruda y, a la vez, liberadora: la persona indicada no siempre se queda, y cuando decide irse tras haberlo dado todo, rara vez mira hacia atrás. El mito del eterno retorno es el mayor enemigo de nuestra sanación. Cuando un ciclo se rompe con consciencia y después de un desgaste profundo, el adiós no es un "hasta luego", sino un punto final necesario. Hay una nobleza invisible en quien intenta sostener el vínculo hasta sus últimas consecuencias. La persona indicada no se rinde al primer obstáculo; por el contrario, suele ser quien agota todas las instancias, quien busca el diálogo donde hay silencio y quien ofrece puentes donde solo hay abismos. Pero ese esfuerzo tiene un límite: la salud propia. Llega un momento en que seguir intentando sostener lo insostenible deja de ser un acto de amor para converti
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