LA GRIETA QUE SE VOLVIÓ HOGAR Cuando tu cuerpo dice basta y tu alma elige quedarse. LA GRIETA Durante años pudiste funcionar, trabajar, sonreír, responder mensajes, aguantar, complacer, controlar, salvar, producir. Hacer como si todo estuviera bien. El...
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LA GRIETA QUE SE VOLVIÓ HOGAR Cuando tu cuerpo dice basta y tu alma elige quedarse. LA GRIETA Durante años pudiste funcionar, trabajar, sonreír, responder mensajes, aguantar, complacer, controlar, salvar, producir. Hacer como si todo estuviera bien. El problema es que el cuerpo no participa eternamente en una mentira. La ansiedad no es un síntoma. Es una grieta. Y por las grietas, aunque duelan, empieza a entrar la verdad. Vivimos en una cultura que trata la ansiedad como un error del sistema. "Cómo me la quito", "cómo me calmo", "qué hago para que esto pare". Pero quizás la pregunta no es cómo hacer que pare, sino qué está tratando de decirte. Porque el cuerpo no habla con palabras. Habla con presión en el pecho, con el nudo en el estómago, con insomnio, con miedo sin explicación, con cansancio que no se quita con nada, con pensamientos que no paran. Y la mente pregunta: "¿qué me pasa?" Pero la pregunta real es otra. La pregunta que cambia todo es: ¿Qué vida estoy sosteniendo que mi c
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