LA IGUALDAD COMO MOTOSIERRA: EL RUGIDO DE ANTONINI Y LA HERIDA ABIERTA DEL SOCIALISMO Acabo de escuchar a Antonini. Otra vez. Y aunque duela, aunque sus palabras sean como una descarga eléctrica para quien todavía guarda alguna esperanza en el socialismo...
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LA IGUALDAD COMO MOTOSIERRA: EL RUGIDO DE ANTONINI Y LA HERIDA ABIERTA DEL SOCIALISMO Acabo de escuchar a Antonini. Otra vez. Y aunque duela, aunque sus palabras sean como una descarga eléctrica para quien todavía guarda alguna esperanza en el socialismo democrático, hay que reconocerle algo: no se anda con rodeos. Dice lo que muchos callan. Y en esa crudeza, en esa falta de cortesía política, hay una verdad incómoda que merece ser examinada. Antonini afirma que no hay socialistas buenos y socialistas malos. Que todos son iguales. Y que la igualdad —ese ideal tan hermoso en el papel— ha sido una motosierra en la práctica. Cien millones de muertos en un solo siglo, clava como un puñal sobre la mesa. Cien millones. Esa cifra no se borra con buenas intenciones. Pero aquí viene lo que realmente me inquieta de su argumento, y donde creo que hay que pensar con cabeza propia, no con la de él. Antonini dice que el socialista es malo porque ama la igualdad. ¿Es eso cierto? ¿O será que lo que am
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