MAS GOBIERNO QUE ESTADO Cada cuatro años Colombia se viste de fiesta democrática. Los candidatos llegan con sus discursos flameantes, sus promesas incumplidas, sus anhelos desmedidos y hasta sus locuras. Pero como bien lo señala Alejandro Gaviria en el...
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MAS GOBIERNO QUE ESTADO Cada cuatro años Colombia se viste de fiesta democrática. Los candidatos llegan con sus discursos flameantes, sus promesas incumplidas, sus anhelos desmedidos y hasta sus locuras. Pero como bien lo señala Alejandro Gaviria en el podcast Tercera Vuelta, «terminan no siendo jefes de Estado, ni asumiendo lo que viene, ni siquiera asumiendo la historia del país». Y es que aquí, seamos sinceros, siempre ha habido más gobierno que Estado. Esta distinción no es un juego de palabras ni un ejercicio académico. El Estado es la institución permanente, el Leviatán que debería tener el monopolio de las armas y la capacidad de regular la vida en todo el territorio. El gobierno, en cambio, es transitorio: pasa, se va, cambia de color, de énfasis, de dueño. Y mientras nos distraemos con el circo de cada elección —los debates, los memes, las encuestas, las polarizaciones— el Estado colombiano sigue sin hacer su tarea. Como si fuera un edificio del que solo pintamos la fachada ca
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