LA HERIDA DETRÁS DEL ATAQUE: POR QUÉ EL DOLOR AJENO NO DEBE CONVERTIRSE EN TU IDENTIDAD No va de personas buenas o malas. Esa es la primera trampa mental de la que hay que liberarse. El mundo no se divide entre ángeles y demonios, víctimas y victimarios,...
More
LA HERIDA DETRÁS DEL ATAQUE: POR QUÉ EL DOLOR AJENO NO DEBE CONVERTIRSE EN TU IDENTIDAD No va de personas buenas o malas. Esa es la primera trampa mental de la que hay que liberarse. El mundo no se divide entre ángeles y demonios, víctimas y victimarios, salvadores y condenados. Esa división es cómoda, pero falsa. La verdad es más incómoda y, al mismo tiempo, más liberadora: la gente actúa desde el nivel de conciencia en el que está. Ni más ni menos. Y desde ahí se explica todo. Cuando alguien insulta, ataca, humilla o intenta rebajarte, no está mostrando poder. Está mostrando dolor. Dolor. Nadie que esté en paz consigo mismo necesita destruir a otro para sentirse grande. Nadie. La paz genuina no necesita enemigos para confirmarse. La grandeza real no se alimenta de la diminución ajena. Solo quien lleva una guerra interna no declarada necesita convertir cada interacción en un campo de batalla. El ataque casi nunca habla de ti. Habla de la guerra interna de quien ataca: rabia no mirada,
Less