ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com EL VEREDICTO DE LA PLAZA: SÓCRATES, LA DEMOCRACIA Y EL PELIGRO DE VOTAR SIN PENSAR Sócrates no amaba la tiranía. Tampoco defendía que unos pocos hombres,...
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ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com EL VEREDICTO DE LA PLAZA: SÓCRATES, LA DEMOCRACIA Y EL PELIGRO DE VOTAR SIN PENSAR Sócrates no amaba la tiranía. Tampoco defendía que unos pocos hombres, por el simple hecho de pertenecer a una élite, tuvieran derecho a gobernar sobre todos los demás. Su desconfianza frente a la democracia nacía de una preocupación distinta y mucho más incómoda: el temor de que una sociedad pudiera convertir la ignorancia en autoridad, la popularidad en competencia y la emoción colectiva en criterio de verdad. En la Atenas de su tiempo, la democracia era una experiencia novedosa. Los ciudadanos participaban en las decisiones públicas, intervenían en los debates y votaban asuntos que comprometían la vida de la ciudad. Era un avance frente al gobierno arbitrario de un monarca o de un reducido grupo de privilegiados. Pero Sócrates observó que la participación política, por sí sola, no garantizaba la sab
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