ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com EL GUSTO NO ES UNA LEY: LA LIBERTAD DE DISFRUTAR SIN PEDIR PERMISO Hay una costumbre profundamente arraigada en la vida cotidiana: convertir nuestras...
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ABEL ENRIQUE SINNING CASTAÑEDA ODIO LOS JUICIOS QUE SÓLO APLASTAN Y NO TRANSFORMAN . abensica@gmail.com EL GUSTO NO ES UNA LEY: LA LIBERTAD DE DISFRUTAR SIN PEDIR PERMISO Hay una costumbre profundamente arraigada en la vida cotidiana: convertir nuestras preferencias en medidas universales. Vemos la ropa de alguien y decimos que es fea. Escuchamos la música que otra persona disfruta y nos burlamos. Descubrimos un hobby, una pasión o una manera de pasar el tiempo que no comprendemos y sentimos que tenemos derecho a juzgarla. Como si nuestros gustos fueran la vara oficial con la que debe medirse el mundo. Pero ¿de dónde sale esa autoridad? ¿Quién decidió que una combinación de colores es objetivamente ridícula, que una canción es necesariamente mala o que una afición carece de valor? Casi siempre, detrás de ese juicio no hay una verdad profunda, sino una preferencia personal disfrazada de certeza. Nos cuesta reconocerlo porque decir “no me gusta” parece menos contundente que decir “eso es
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