Despedida:
Todas las despedidas son complicadas. Quizá porque es difícil tratar de resumir en dos o tres
palabras aquello que nos llevamos, lo que queremos dejar y sobre todo, el dolor indescriptible que
produce una partida. Dejar aquello que hemos amado,...
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Despedida:
Todas las despedidas son complicadas. Quizá porque es difícil tratar de resumir en dos o tres
palabras aquello que nos llevamos, lo que queremos dejar y sobre todo, el dolor indescriptible que
produce una partida. Dejar aquello que hemos amado, aquello a lo que nos hemos acostumbrado es
mucho más complicado de lo que cualquiera puede imaginar, y no puede ser resumido en un simple
‘adiós’ o tal vez en un escueto ‘hasta luego’.
Decirte adiós resulta mucho más difícil, no porque no sea consciente de la necesidad de pasar la
página, sino porque se que esta despedida deja profundas heridas en ambos. Decir adiós no significa
decir “no te quiero” o “mi vida es mejor sin ti”. Decir adiós resulta una medida desesperada cuando
no queda más remedio que poner un punto y final, cuando las circunstancias te obligan a cerrar la
puerta de este capítulo de tu vida para poder encontrar más opciones. A veces, ni siquiera es algo
voluntario.
Una cosa que quiero dejarte muy clara: no me arrepien
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