Presentación
Sentada frente al mar, contemplando la inmensidad de sus aguas, cuyas olas mecidas suavemente por la apacible brisa, vienen a mi memoria tantos recuerdos de infancia, adolescencia, juventud y mi vida adulta.
El juego de luces entre agua y...
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Presentación
Sentada frente al mar, contemplando la inmensidad de sus aguas, cuyas olas mecidas suavemente por la apacible brisa, vienen a mi memoria tantos recuerdos de infancia, adolescencia, juventud y mi vida adulta.
El juego de luces entre agua y sol, sombras y destellos, me hace pensar en mi propia vida; momentos de esplendente claridad y otros de oscuras sombras como las profundidades del océano.
Y al hablar de luces y sombras, recuerdo con ternura a una gran educadora de jóvenes y de no muy jóvenes, que han continuado sus estudios respondiendo a los llamados de sus adolescencia prolongada. Ella ha constituido un haz de luz para muchas personas, y especialmente, para quienes hemos tenido la satisfacción de trabajar orientados por su liderazgo, gracias a ello, hemos crecido humana y profesionalmente, y hemos sido iluminados por experiencia, su sabiduría y su generosa exigencia de esforzarse continuamente para hacernos cada vez mejores personas.
Me estoy refiriendo a la Dra.
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