Meditación en el Viernes Santo
La Cruz era signo de maldición.
Y el que colgaba del madero
era un maldito.
Desde que Jesús subió a la Cruz:
ni la Cruz es una maldición,
ni el crucificado un maldito.
Cruz y Crucificado se hacen
bendición. Porque se hacen...
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Meditación en el Viernes Santo
La Cruz era signo de maldición.
Y el que colgaba del madero
era un maldito.
Desde que Jesús subió a la Cruz:
ni la Cruz es una maldición,
ni el crucificado un maldito.
Cruz y Crucificado se hacen
bendición. Porque se hacen vida
y se hacen revelación de Dios.
Ya lo había dicho Jesús.
“Cuando sea levantado en alto
atraeré a todos hacia mí”.
Y el profeta lo había anticipado: “Mirarán al que traspasaron».
Lo que era signo de ignominia ahora se hace signo y palabra de revelación.
Desde ahora la Cruz será un lugar de cita de Dios con el hombre y del hombre con Dios.
Ahora, cuando el hombre quiera saber algo de Dios, le bastará mirar a la Cruz.
Y en ella podrá leer “el amor hasta el extremo” que Dios le tiene.
Y Dios se revelará como amor y como vida. “Tanto amó Dios al mundo que entregó
a su propio hijo, para que todo el que crea en él tenga vida eterna”.
Ahora, cuando el hombre quiera saber algo de sí mismo, le basta mirar a la Cruz.
Ahora, cuando el hombre qu
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