Una tarde de esas en las que te aburres en casa, nada en la maldita televisión, hasta los
mismísimos cojones de el sálvame, se lo que hiciste, las telenovelas bodrios de tres al
cuarto, y como no los documentales de la 2.
Te enganchas al Internet, pero no...
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Una tarde de esas en las que te aburres en casa, nada en la maldita televisión, hasta los
mismísimos cojones de el sálvame, se lo que hiciste, las telenovelas bodrios de tres al
cuarto, y como no los documentales de la 2.
Te enganchas al Internet, pero no encuentras nada con que amenizar la tarde, pues que
al final terminas saliendo por la puerta, sin destino, sin rumbo, te montas en la moto y a
tirar kilómetros.
Recorres Las Palmas, El Muelle Deportivo, Las Alcaravaneras, Guanarte y terminas en la
playa de Las Canteras, pues a mirar tangas como diría mi hijo, pero ni eso, un día oscuro
me acompañaba, por lo que la playa estaba desierta, de repente una impresionante obra
de arte un monumento andante, se cruza por delante de mi campo de visión, sigo
andando mirando hacia atrás dando varios pasos con la cabeza girada por completo, la
niña del exorcista se queda corta a mi lado, pero un golpe fuerte, seco, duro, hace que
mis pies se despeguen del suelo, y el frío piso del paseo de las can
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