El gato soñador
Había una vez un pueblo pequeño. Un pueblo con casas de piedras, calles retorcidas y
muchos, muchos gatos. Los gatos vivían allí felices, de casa en casa durante el día, de
tejado en tejado durante la noche.
La convivencia entre las personas...
More
El gato soñador
Había una vez un pueblo pequeño. Un pueblo con casas de piedras, calles retorcidas y
muchos, muchos gatos. Los gatos vivían allí felices, de casa en casa durante el día, de
tejado en tejado durante la noche.
La convivencia entre las personas y los gatos era perfecta. Los humanos les dejaban campar
a sus anchas por sus casas, les acariciaban el lomo, y le daban de comer. A cambio, los
felinos perseguían a los ratones cuando estos trataban de invadir las casas y les regalaban su
compañía las tardes de lluvia.
Y no había quejas…
Hasta que llegó Misifú. Al principio, este gato de pelaje blanco y largos bigotes hizo
exactamente lo mismo que el resto: merodeaba por los tejados, perseguía ratones, se dejaba
acariciar las tardes de lluvia.
Pero pronto, el gato Misifú se aburrió de hacer siempre lo mismo, de que la vida gatuna en
aquel pueblo de piedra se limitara a aquella rutina y dejó de salir a cazar ratones. Se pasaba
las noches mirando a la luna.
Less