La mano negra
La mano no era negra lo que pasa es que era bastante peluda que
mirándola de lejos parecía una tarántula.
Pues bien, la mano peluda que un buen día apareció en Quito era tan
especial que no tenía brazo que la sostuviera, ni por supuesto codo,...
More
La mano negra
La mano no era negra lo que pasa es que era bastante peluda que
mirándola de lejos parecía una tarántula.
Pues bien, la mano peluda que un buen día apareció en Quito era tan
especial que no tenía brazo que la sostuviera, ni por supuesto codo,
axila, hombro o persona alguna detrás. Era entonces una mano sola,
condenada a vivir así toda la vida porque ¿dónde, díganme ustedes,
iba a encontrar otra mano peluda- aunque fuera lampiña –
caminando por las calles? Imagínense nada más qué drama: nunca,
la pobre, podía estar “mano a mano” con otra, ni mucho menos
ponerse a jugar en una esquina de barrio a las “manitos calientes”, ocuando le entraba la travesura- traerse algo “entre manos” con una
mano compañera de escuela . Lo único bueno de esta mano peluda
era que no podía borrar con el codo lo que ella mismo había hecho,
que es lo que por desgracia todos los seres humanos hacemos
pasando un día.
Pues bien, esa mano peluda era muy inquieta, en especial a partir de
las ocho de la n
Less