Hace muchos años, vivía una
liebre muy
fanfarrona, que
siempre estaba
recordando a todo el
mundo, lo veloz que podía
ser. Tan orgullosa era, que día
tras día, machacaba
a la pobre tortuga y
su baja velocidad.
Cansada de sus burlas,
la tortuga le dijo un...
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Hace muchos años, vivía una
liebre muy
fanfarrona, que
siempre estaba
recordando a todo el
mundo, lo veloz que podía
ser. Tan orgullosa era, que día
tras día, machacaba
a la pobre tortuga y
su baja velocidad.
Cansada de sus burlas,
la tortuga le dijo un día:
-Si tan segura estás lo que dices, ¿Por qué no
echamos una carrera para comprobarlo?
- ¿Una carrera? Te ganaría con los ojos cerrados
y a la pata coja. Si te hace ilusión perder, no veo
ningún inconveniente.
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