“ROSA CARAMELO”
ADELA TURÍN
Había una vez en el país de los elefantes... una manada en que las elefantas
eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes, y la piel
de color rosa caramelo. Todo esto se debía a que, desde el mismo día de...
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“ROSA CARAMELO”
ADELA TURÍN
Había una vez en el país de los elefantes... una manada en que las elefantas
eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes, y la piel
de color rosa caramelo. Todo esto se debía a que, desde el mismo día de su
nacimiento, las elefantas sólo comían anémonas y peonias. Y no era que les
gustaran estas flores: las anémonas- y todavía peor las peonias- tienen un
sabor malísimo. Pero eso sí, dan una piel suave y rosada y unos ojos grandes
y brillantes.
Las anémonas y las peonias crecían en un jardincillo vallado. Las elefantitas
vivían allí y se pasaban el día jugando entre ellas y comiendo flores.
“ Pequeñas”, decían sus papás, “ tenéis que comeros todas las peonias y no
dejar ni sola anémona, o no os haréis tan suaves como vuestras mamás, ni
tendréis los ojos grandes y brillantes, y, cuando seáis mayores, ningún guapo
elefante querrá casarse con vosotras”.
Para volverse más rosas, las elefantitas llevaban zapatitos color de rosa,
cuellos co
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