La leyenda del Sol y la Luna
Contaban los mexicas que luego de la Creación, los dioses principales descubrieron algo
terrible: el nuevo mundo no tenía quien lo iluminara.
Reunieron entonces al resto de las
deidades y solicitaron que alguna se prestara a...
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La leyenda del Sol y la Luna
Contaban los mexicas que luego de la Creación, los dioses principales descubrieron algo
terrible: el nuevo mundo no tenía quien lo iluminara.
Reunieron entonces al resto de las
deidades y solicitaron que alguna se prestara a cumplir esta importante labor.
Al mismo
tiempo, dos dioses de rango menor se adelantaron: Tecuciztécatl, bello, fuerte, radiante y
vanidoso, y Nanahuatzin, enclenque y miserable, el más humilde de todos los dioses.
Los dioses principales escogieron al primero y los condujeron ante una enorme hoguera,
pidiéndole que saltara dentro.
De allí, le explicaron, saldría listo para iluminar al mundo.
Pero Tecuciztécatl no tuvo el valor suficiente para arrojarse a la hoguera.
4 veces avanzó
hasta ella y otras tantas retrocedió, acobardado, ante las burlas de los demás dioses.
De pronto, un intenso resplandor encegueció a los presentes: el mísero Nanahuatzin se
había arrojado sin dudar a las llamas.
Y del interior de la hoguera emergió tra
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