Prof.
Valeriano García Ramos
LECTURA
Los libros y la formación de un presidente
S
iguiendo el viejo dicho “si hay voluntad, hay una manera”, unos pocos pioneros1
decididos –
como Abraham Lincoln, y esclavos ingeniosos como Frederick Douglass– superaron...
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Prof.
Valeriano García Ramos
LECTURA
Los libros y la formación de un presidente
S
iguiendo el viejo dicho “si hay voluntad, hay una manera”, unos pocos pioneros1
decididos –
como Abraham Lincoln, y esclavos ingeniosos como Frederick Douglass– superaron dificultades
que parecían infranqueables2
para aprender a leer.
La lectura no solamente cambio sus vidas –¡cambió el
curso de la historia!
Abraham Lincoln nació en una cabaña de una sola habitación
en la zona rural de Kentucky y su educación formal sumó menos de
un año.
Su madre sabía leer pero nunca había aprendido a escribir y
su padre sabía escribir su nombre pero no mucho más.
Pero Lincoln estaba fascinado con los libros.
Aprendió el
abecedario a los siete años, mientras asistía al colegio un par de
veces por semana y practicaba escritura en tablas hechas a mano,
usando a modo de “lápiz” la punta quemada de un palo.
Por la noche le
leía en voz alta la Biblia a su madre, y leía y releía las Fábulas de
Esopo tantas veces, que m
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