__________________________________________________ Oswaldo Encalada Vásquez 1 El espantapájaros y el jilguero Oswaldo Encalada Vásquez En una huerta grande había cuatro espantapájaros que el hortelano había colocado en diferentes partes para evitar que las...
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__________________________________________________ Oswaldo Encalada Vásquez 1 El espantapájaros y el jilguero Oswaldo Encalada Vásquez En una huerta grande había cuatro espantapájaros que el hortelano había colocado en diferentes partes para evitar que las aves malograsen los frutos de su trabajo. Uno de ellos era pequeñito y había sido construido por los hijos del hortelano. Lo habían vestido con las ropas más llamativas y hasta le habían puesto un par de guantes viejos en los extremos de los brazos. Había sido colocado en uno de los sitios más alejados, y como era pequeño ningún pájaro se asustaba de él y era muy frecuente que los gorriones, las golondrinas y los chugos se sentaran en su sombrero para descansar un poco de tanto vuelo. Durante el día los otros espantapájaros cumplían admirablemente su labor y ningún bicho volante – como solían llamar ellos a los pájaros- osaba acercarse a los frutales que maduraban lentamente, hinchándose de sabores y fragancias, ni se atrevían a pico
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