Rosa Caramelo
Había una vez en el país de los
elefantes.
.
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una manada en que
las elefantas eran suaves como
el terciopelo, tenían los ojos
grandes y brillantes, y la piel
de color rosa caramelo.
Todo
esto se debía a que, desde el
mismo día de su...
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Rosa Caramelo
Había una vez en el país de los
elefantes.
.
.
una manada en que
las elefantas eran suaves como
el terciopelo, tenían los ojos
grandes y brillantes, y la piel
de color rosa caramelo.
Todo
esto se debía a que, desde el
mismo día de su nacimiento, las
elefantas sólo comían anémonas
y peonias.
Y no era que les
gustaran estas flores: las
anémonas- y todavía peor las
peonias- tienen un sabor
malísimo.
Pero eso sí, dan una piel
suave y rosada y unos ojos
grandes y brillantes.
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